Los bebés y las siestas

Las siestas son, sin lugar a duda, una bendición para los papás y para los bebés! Los bebés cuando duermen bien están más alegres, atentos a lo que pasa a su alrededor y comen mejor. A los papás nos dan tiempo de descansar, hacer nuestras cosas, trabajar, responder mensajes, llamadas…  Es un alivio cuando los bebés duermen sus siestas, ¿no les parece?

Una de las preocupaciones más grandes que tienen mis clientes son las siestas, que son muy cortas o muy largas, que no duermen, que se demoran mucho en dormir, que solo duermen en brazos… en fin, como consultora de sueño escucho quejas sobre las siestas todo el tiempo.  Y la verdad  es que las siestas son más importantes de lo que creemos.

Primero que nada los bebés tienen necesidad de dormir, esta necesidad va cambiando a medida que crecen. Los recién nacidos hacen entre 4 – 6 siestas, entre los 4 y 7 meses hacen de 2-3 siestas, de los 8 a 13 meses hacen 2 siestas y entre los 13 a 18 meses pasan hacer una sola siesta hasta los 3 años.  Lo normal es que entre los 3-4 años dejen la siesta.  A partir de los 4 meses, los bebés necesitan dormir 3 horas en el día.

Lo interesante del sueño de día es que mientras mejor duerme el bebé durante el día, dormirá mejor en la noche.  Algunas personas creen que si a los bebés les cansamos mucho saltando siestas van a dormir mejor en la noche. La verdad es que funciona al contrario, cuando un bebé está demasiado cansado se pone más irritable, hiperactivo y no solo que le cuesta más dormir sino que la calidad de sueño no es buena e incluso pueden despertarse más en la noche.

He tenido casos en que con arreglar el sueño de día, se arregla el sueño de la noche también!

Las siestas suenan simples, el bebé tiene sueño, tiene necesidad de dormir… y entonces, ¿por qué las siestas son tan complicadas para algunos bebés? ¿Por qué son cortas e irregulares? ¿Por qué les cuesta dormir?

Lo primero que necesitamos entender es que la mayoría de bebés consolidan primero el sueño de la noche y después el sueño del día. Que las siestas cortas en un inicio son normales, que a partir de los 6 meses los bebés consolidan mejor el sueño y que los bebés con problemas digestivos tienen más dificultad para dormir.

Mi primera recomendación respecto a las siestas es “olvídate de los horarios, usa tu reloj”, según la edad que tiene tu bebé aguanta un tiempo determinado despierto, por ejemplo un bebé recién nacido aguanta despierto entre 45 minutos a una hora antes de necesitar dormir.  Este tiempo va aumentando a medida que tu bebé crece, por lo que ves la hora que se despierta y calculas el tiempo para su siguiente siesta.  Haciendo esto evitas que tu bebé se sobre canse y tengas que lidiar con un bebé irritable.  A continuación te dejo una guía de ventanas de sueño:

0 – 10 semanas         45 minutos – 1 hora

11 – 15 semanas       1.5 horas

3.5 – 5 meses             2 horas

6 – 7 meses                2.5 -3 horas

8 – 13 meses              3 – 4 horas

14 – 36 meses            5 – 6 horas

Muchos de los problemas de sueño se arreglan cuando tu bebé sabe dormir sin apoyos o accesorios externos.  Qué quiere decir esto? Que le pones a tu bebé en su cuna despierto para que se duerma solo. Muchos bebés se duermen comiendo, cuando les mecen, les pasean, o con chupón. Y qué es lo que pasa? Imaginémonos que tu bebé se durmió en tus brazos, pensaste que ya está profundo y le pones en su cuna y al instante se despierta y necesitas empezar el proceso otra vez. O tuviste suerte y se quedó en la cuna y a los pocos minutos se despierta y te llama (llorando obviamente) porque necesita que le ayudes otra vez a dormir. Hay que considerar que los ciclos de los bebés duran entre 30 minutos a 1 hora, si tu bebé al terminar su ciclo no pudo empezar otro se despierta y te necesita otra vez.

El caso es que además de enseñarle a tu bebé a conciliar el sueño sin ayuda, necesitas prestar atención a lo siguiente para tener siestas consistentes:

– Tener una rutina de 5-10 minutos.

-Que tu bebé esté con ropa cómoda.

-Obscurecer el cuarto lo más que puedas.

-Asegurarte que la temperatura sea la correcta.

-Que tu bebé coma bien y no tenga gases. (evita darle de comer justo antes de dormir).

Así que, por mucho que parezca imposible que tu bebé duerma bien sus siestas, hay muchas cosas que puedes hacer para que duerma lo suficiente en el día y tú puedas aprovechar ese tiempo para ti. Una vez que tu  bebé tiene una buena estructura de sueño en el día, todo lo demás se vuelve más fácil.

Dulces sueños,

Paula