¿Cómo unir rutinas cuando tienes más de un hijo?

Traer un bebé a casa te da una sensación de felicidad máxima y terror al mismo tiempo, más aún cuando tienes otro hijo pequeño esperando en casa.  Y lo más seguro es que esta situación te tenga dando vuelta la cabeza con un millón de preguntas y preocupaciones.

¿Cómo va a reaccionar mi otro hijo con la llegada de su hermano? ¿Se va a acoplar a su nuevo rol de hermano mayor? ¿Se va a poner celoso y va a requerir el doble de atención de parte mía? ¿Cómo voy hacer para encajar las siestas y horarios de mi hijo mayor con las siestas y comidas del bebé recién nacido?  Y si, después de mucho trabajo, has logrado que tu hijo mayor tenga buenos hábitos de sueño y duerma toda la noche, ¿estos buenos hábitos se pueden ver afectados con la llegada de su hermanito?

Tratar de  encajar dos rutinas puede ser realmente agobiante si no estás preparado. Encontrar 15 minutos para dar de comer al bebé, mientras tratas de poner a su hermano en la tina al mismo tiempo… ¡te puede hacer perder el control fácilmente!, y como tú sabes…. un niño pequeño o toddler sabe perfectamente cómo aprovecharse y no seguir las reglas en un momento en el  que  no puedes ir tras él y controlar la situación, y ellos son expertos en explotar esta debilidad. Ellos son, y digo esto con todo el amor del mundo, especialistas en hacerte perder la cabeza en esos momentos de stress.

Así que el día de hoy, te quiero compartir algunos consejos a ti que estás en esta situación y necesitas encontrar la fórmula ideal para equilibrar la rutina de sueño de tus hijos.

Una rutina para todos

Muchos papas se sorprenden  cuando les sugiero que acuesten a su hijo de 3 años a las 7pm, incluso a esta edad y hasta después de algunos años, los niños necesitan entre 10 y 12 horas de sueño cada noche.  Esto no incluye siestas, estoy hablando únicamente del sueño de la noche.  Así que si tu hijo se despierta a las 7am, acostarle a las 7pm sería lo ideal.

Si es que la idea de hacer dos o tres rutinas al mismo tiempo (si tienes dos o más hijos) te suena desalentadora, ¡sigue leyendo!. 

Haz equipo con tu pareja e intercámbiense

Si tienes la suerte de tener a su pareja en casa, disponible a ayudar a la hora de acostar a tus hijos, hagan una lista juntos de todo lo que hay que hacer, dividan las tareas en partes iguales e intercambien los roles cada dos días. Esto hará que ninguno de los dos sienta que hace las tareas más difíciles, y ayudará a que sus hijos sean más flexibles a la hora de dormir sin importar quien hace la rutina.

Encuentren oportunidades para hacer tareas simultáneas

Todos somos papás aquí, ¿verdad? Así que sea por necesidad o talento, ¡nos hemos vuelto muy creativos y ya somos expertos en hacer varias cosas al mismo tiempo! Tratar de hacer dos o tres rutinas por separado y ajustar al horario te dejará completamente agotada cada noche.  Así que une tareas donde puedas, baña juntos a los niños, dale de comer a tu recién nacido mientras lees un cuento a tu hijo mayor, canta canciones con tu pequeño mientras cambias de pañal al bebé, etc…Así que, donde puedas unir tareas ¡hazlo!. Esto va a facilitar las cosas y te vas a sentir aliviada.

Elabora detalladamente la rutina de 20-30 minutos para acostar a tus hijos
Tener una rutina de sueño es vital para que tus hijos duerman bien toda la noche.  No solo ayuda a tenerlos en horario, que de por sí es un gran beneficio, sino que da la señal a su cuerpo y mente de que se está acercando la hora de dormir. Esto estimula la producción de melatonina, les  calma y prepara  internamente para un sueño reparador.  Iniciar la rutina con el baño es un excelente punto de partida, ya que al ser una actividad totalmente diferente al resto de actividades del día, hace que la transición del día a la noche sea más fácil de asimilar.

Reserva una actividad especial para la hora de dormir

Normalmente tu hijo más grande va a poder entretenerse solo mientras terminas de alistar al más pequeño. No siempre es el caso, pero sea como sea la dinámica de tu hogar, piensa en una actividad que no tenga que ver con pantallas (tv, ipad, celular…), que pueda mantener a tu pequeño entretenido y tranquilo, y que sea exclusivo por esos quince minutos para que puedas tener ese tiempo para acostar al bebé.  Lo mejor es que esta actividad no sea muy estimulante ni divertida, para que no se convierta en pelea todas las noches dejar la actividad para ir a dormir. Algunas opciones pueden ser colorear un libro especial o armar un rompecabezas.

Involucra a tu hijo mayor en las actividades de su hermanito

A los niños pequeños les encanta la estructura y la previsibilidad, así que convertirle a tu pequeño en ayudante mientras acuestas a tu recién nacido le va a mantener ocupado y le va hacer sentir que ha hecho algo importante y útil justo antes de ir a dormir. Enséñale a tu hijo donde están los pañales y pañitos húmedos para que te pueda pasar cuando necesites, también puedes pedirle ayuda en el momento de sacarle gases a su hermanito.

No te desanimes

Los niños pequeños están constantemente desafiando tus límites. ¿“No puedo lanzar la pelota de fútbol dentro de la casa? Bueno, ¡veamos qué pasa si lanzo la pelota de tennis!”. Y ahora que estas dividiendo tu atención entre los dos, es probable que sientas que le debes tiempo a tu hijo más grande. Ese sentimiento de culpa es totalmente normal, pero cambiar las reglas va a provocar que se sienta más bravo e inseguro. Como mencioné antes, los niños se manejan mejor con estructura y previsibilidad, así que si nota que su mamá se ha vuelto más flexible y cede más a sus demandas, se va a sentir confundido y esto puede dar como resultado que arme más berrinches.  Así que mantén las expectativas y rutinas lo más parecidas a cómo eran antes de la llegada de su hermanito. 

Así se complique la situación y estés tentadas a poner su programa favorito, ¡No te rindas!

Yo sé lo fácil y efectivo que es poner a tu hijo en frente de la TV o darle tú celular para ganarte unos minutos de paz y tranquilidad, pero son el  recurso menos apropiado, son como un lobo vestido de borrego.  Te explico por qué, mientras mantienen toda la atención de tu pequeño, le están mandando luz azul, y no parecería que fuera algo tan malo por solo 15 minutos, pero la luz azul estimula la producción de cortisol y corta la producción de melatonina.  Así que esos minutos de paz y tranquilidad te pueden quitarles horas de tratar de poner a dormir a tu hijo que está sobre cansado y sobre estimulado al mismo tiempo.  

Acepta el hecho que las cosas no siempre van a ir igual de bien

Estamos hablando de lidiar con niños después de todo, así que si de vez en cuando las cosas se vuelven caóticas, no te frustres ni eches la culpa a nadie. Van haber regresiones, noches duras,  y ocasionalmente podrás sentir que es el colapso total, pero ten en cuenta que tus mejores armas para manejar estas situaciones y evitar que todos se sientan frustrados y molestos son mantener la calma y la sensatez.

Aprovecha los momentos de paz y tranquilidad

Una vez que tienes a tus pequeños durmiendo, date unos minutos de paz y tranquilidad antes de ir hacer tus otras actividades como responder emails, recoger la ropa, lavar platos…. No necesito decirte que la maternidad tiene  momentos muy estresantes, así que cuando encuentres un momento en que te puedas poner en modo zen, ¡aprovecha! Cuando tus pequeños duermen es un gran momento para relajarse, date unas palmaditas por la gran labor que están haciendo como mamá. Habrá  días  en que todo fluya y sientas que todo el trabajo que haces tiene grandes recompensas.

Dulces sueños,

Paula